Historia

Los trabajos por la Celebración a Nuestra Madre Tierra se remontan al año de 1990, cuando por primera vez se realizó un ritual prehispánico dentro de la sala mexica del Museo Nacional de Antropología y la Caminata-Ofrenda del Museo a la maqueta de Fundación de Mexico-Tenochtitlan, Zócalo de la Ciudad de México, DF. Como antecedente internacional, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) desde 1990 convoca a celebrar el Día Mundial de la Tierra, dicha celebración se realiza cada 22 de abril en más de 200 países del mundo, movilizando a millones de personas y desde aquel año, es decir, desde hace veinticinco años consecutivos, en México y actualmente en el extranjero con el apoyo de autoridades gubernamentales, académicas y organizaciones civiles.
Nanita Guadalupe Jiménez Sanabria, como jefa del Grupo de Danza de Tradición oral indígena “Insignias Aztecas”, como guía mayor y como guardiana de Tradición de la Ciudad de México, estableció que conforme a la conmemoración tradicional a la usanza ancestral mexicana, en México se ofrendaría cada tercer domingo de abril un homenaje público a la Madre Tierra, simbolizada conforme a la filosofía nahuatl en Coatlicue Tonanzin (la de falda de serpientes). Con base en lo anterior, la Ofrenda a Nuestra Madre Tierra, para el año 2015 será por quince días que comprenderán del viernes 10 al viernes 25 de abril. El grupo de Danza de Tradición Oral “Insignias Aztecas” al retomar la realización de la conmemoración tradicional a la tierra en México, invita a unir esfuerzos a grupos tradicionales, culturales, organizaciones civiles, instituciones académicas e instancias de gobierno, que año con año han contribuido para realizar dicha ofrenda, como un reencuentro con nuestras raíces, valores, tradiciones, filosofía y cultura ancestrales.


Misión

Preservar y transmitir la identidad cultural y espiritual indígena originaria de nuestros venerables ancestros, sus conocimientos, sabidurías, filosofía, valores, usos, costumbres y tradiciones orales, la comunión con los cuatro elementos fundamentales para la vida (tierra, aire, agua y fuego), y en particular con la Madre Tierra, inculcando el respeto, amor y cuidado como lo hacían nuestros Tatas, los Xochimanques, nuestros pueblos y culturas originarias.

Visión

Retomar nuestras raíces culturales y espirituales, fomentando el respeto, el amor y el cuidado con la Madre Tierra Coatlicue-Tonantzin-Tlalli, así como al Padre Viento, Madre Agua y Padre Abuelo fuego, a la naturaleza y al medio ambiente, además de transmitir el conocimiento del patrimonio histórico tangible e intangible cultural y espiritual de nuestras raíces originarias, particularmente de la cultura Azteca-Mexica.

Objetivo

  • Responder y actuar ante la necesidad de ampliar el conocimiento y la práctica de la cultura y de la educación que se impartía en las culturas originarias de México y particularmente de la Ciudad, es decir de la cultura mexica azteca, como factores del esplendor cultural y artístico ancestral de México, así reconocido y valorado en el mundo. Todas las actividades sin excepción alguna son gratuitas y para el público en general desde año de 1990.

  • Fortalecer la identidad cultural y espiritual de las culturas originarias de México.

  • Revertir la ausencia, en la sociedad actual, de valores humanos existentes en las culturas ancestrales mexicanas, como el respeto a la vida, a la naturaleza, al ser humano, a todos los seres vivos, a la Tierra, que conllevan a una mejor sociedad y a una mejor calidad de vida. Cada año hay que redoblar esfuerzos para contribuir a disminuir los índices de contaminación del aire, tierra, aguas, bosques y jardines.

  • Preservar, Defender, Dignificar, Enseñar y Practicar las enseñanzas indígenas mexicanas, los ceremoniales, usos, costumbres y tradiciones de las culturas originarias de México en todos los campos de las ciencias ancestrales dentro y fuera de nuestro país.

  • Promover el respeto diario a la Tierra como fuente indispensable e insustituible de vida para los seres humanos. Cada año más de 200 países realizan actividades en base a su idiosincrasia en defensa y cuidado de la tierra.

  • Transmitir conocimientos, filosofías, valores e historias orales a las nuevas generaciones (niños y jóvenes), sobre el amor y cuidado a la Tierra, como la casa común del ser humano, que nos alimenta y nos protege como madre, como un ser vivo que requiere ser cuidado tal como lo concebían nuestros antepasados indígenas. Desde el año de 1964 en la sala mexica del Museo Nacional de Antropología se encuentra el símbolo ancestral de la Madre Tierra concebido por la cultura azteca-mexica y llamado por ellos en lengua náhuatl “Coatlicue Tonantzin Tlalli”, nuestra venerable madrecita tierra de falda de serpientes.